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domingo, 17 de febrero de 2019

La necesidad de un Comercio Justo

¡BUENAS TARDES!


Ya inmersos en el segundo mes del año... la verdad es que la percepción del tiempo es cuanto menos demasiado misteriosa, inaudita y enigmática y para cada persona y en distintos momentos temporales, este protagonista puede ser percibido y tomado de distinta forma pero en lo que todos coincidimos es en el halo de curiosidad que suscita y en que es tan valioso que debemos aprovecharlo intensamente, ya que solo tiene un sentido de avance y el tiempo que invertimos ya no se puede recuperar, pero estaréis de acuerdo conmigo en que ese matiz le torna aún más interesante y valioso. Así que tras esta pequeña reflexión... disfrutemos de nuestro tiempo en lo que más amamos y deseamos, ¡es todo un tesoro!

He estado unos meses sin publicar porqué no dispongo de tanto tiempo como me gustaría para poder publicar semanalmente como solía hacer antaño pero en este año aprovecharé para al menos poder hacer dos entradas mensuales e incluso una a la semana siempre que pueda. Quiero darle más cabida al ámbito cinematográfico que tanto me apasiona con críticas y reseñas de filmes, además de seguir con entrevistas, artículos y mis textos presentes en el "Rincón Literario" que podéis seguir en las redes sociales a través de mis #LetrasPaujournaliste por Twitter e Instagram. ¡Os va a encantar!

Y aprovechando el contenido de valor que tanto me gusta generar, esta semana toca escribir sobre Comercio Justo y cómo ser más responsables socialmente hablando. ¡Os cuento!
Hace unos meses se publicaron dos documentos de gran trascendencia social y ya que tuve la oportunidad de acudir a la rueda de prensa y presentación me gustaría poder informaros y transmitiros la gran relevancia de los mismos y aprovechar para realizar una reflexión que es esencial, además de conseguir ese gran granito de arena en nuestro sueño de contribuir y alcanzar un mundo más justo.

En primer lugar quiero escribir sobre la publicación del Informe Anual de Comercio Justo elaborado por la Coordinadora Estatal de Comercio Justo. Es un documento de referencia en el ámbito del Comercio Justo en nuestro país, que analiza no solo la actualidad, sino la evolución y la realidad de un movimiento que aunque camina con ritmo paulatino tiene un paso con una tendencia muy en alza. Pese a que en España seguimos en los últimos puestos en consumo de Comercio Justo en relación a Europa, cada año son más los agentes sociales que se suman a este necesario movimiento.

El Comercio Justo se presenta como un claro aliado, asentado en los esenciales valores de equidad, responsabilidad, sostenibilidad y justicia


Y también cada vez son más los diversos espacios comerciales en los que tienen presencia productos de Comercio Justo, desde grandes superficies, supermercados, tiendas locales o distintos establecimientos como cafeterías, restaurantes o empresas. Y todo ello nos hace ver, la gran relevancia y protagonismo que está adquiriendo el Comercio Justo en nuestra sociedad. La denominada red de Comercio Justo es cada vez más extensa, considerable y de gran valor.

Pero si hay algo que caracteriza y aporta al Comercio Justo su verdadera esencia, es el origen de cada producto, el conocer la procedencia de primera mano y saber a ciencia cierta que lo que hemos adquirido y estamos consumiendo ha pasado por una cadena de valor ética, justa y responsable y sinceramente eso, no se paga con nada.

La denominada red de Comercio Justo es cada vez más extensa, considerable y de gran valor


El otro punto de gran interés es la actualización de la Carta Internacional de Comercio Justo, un importante documento que fue presentado en el tercer aniversario de la firma de los Objetivos de Desarrollo Sostenible por las Naciones Unidas y que reivindica la creciente desigualdad global y la degradación medioambiental y que ha sido ratificado por más de trescientas organizaciones de todo el mundo.

Es intolerable que a día de hoy el 1% de la población mundial posea tanta riqueza como el resto de los habitantes del mundo. Como sabemos el comercio ha crecido muy rápido en las últimas décadas y aunque la economía global no cesa de crecer, la desigualdad se ha acrecentado sin aparente remedio. Por ello son tan necesarios los denominados retos mundiales también llamados Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), de los que si queréis os hablaré en un artículo desarrollándolos y que establecen la necesidad de primar un pacto mundial y un compromiso global para que todos en nuestro ámbito de actuación podamos ayudar a paliar las desigualdades y conseguir un mundo mejor.

En este contexto, el Comercio Justo se presenta como un claro aliado, asentado en los esenciales e imprescindibles valores de equidad, responsabilidad, sostenibilidad y justicia tiene como objetivo fundamental priorizar las necesidades de las personas y el medioambiente por encima de los meros beneficios económicos. El Comercio Justo es un movimiento que lleva más de medio siglo consiguiendo grandes logros y contribuyendo a que más de dos millones de personas en el mundo lleven una vida digna y con más oportunidades.

Es primordial que todos los agentes sociales adoptemos un estilo de vida ético y concienciado para poder minimizar los impactos tan negativos que generamos en el planeta y poder contribuir y ayudar a conseguir una sociedad más justa y un mundo más responsable.


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miércoles, 2 de noviembre de 2016

Ser socialmente más responsables está en nuestras manos

¡BUENAS TARDES!

Finalizado el antepenúltimo mes del año seguimos aún disfrutando de este maravilloso veroño que nos sigue acompañando así que aprovechemos lo que queda de suaves temperaturas.

Esta semana pasada tuve la oportunidad de acudir al Open Day de Comercio Justo celebrado en Madrid en el Medialab Prado y disfrutar de una mañana muy interesante en el que se disputaron dos mesas redondas en torno a; "El papel de los agentes sociales y económicos" y por otra parte "Las iniciativas del Ayuntamiento de Madrid para impulsar el Comercio Justo en nuestra ciudad".

Ya son varias las ocasiones en las que he tratado temáticas relacionadas con el Comercio Justo, tanto del movimiento como de la importancia de su difusión y sensibilización y hoy os traigo un artículo muy interesante en el que nos imbuimos en profundidad en la práctica del Comercio Justo.


Por contextualizar y generar un marco histórico decir que el Comercio Justo surgió a mediados del siglo XX con la intención de introducir criterios éticos en el intercambio de mercancías a nivel internacional en especial para evitar las profundas desigualdades presentes en nuestra sociedad. Es importante destacar que es una propuesta política que denuncia las injustas reglas comerciales que rigen el sistema económico actual y propone un modelo alternativo al convencional, regido por criterios de justicia social económica y medioambiental.

El Comercio Justo tiene su punto de partida en los países del Sur y se caracteriza por garantizar unas condiciones laborales dignas en dichos países fomentando lo que se conoce como economía solidaria y la tan necesaria cooperación al desarrollo.                                                     
En España no está tan desarrollado como en otros países europeos pero se ha logrado con creces ocupar un destacado lugar en la economía solidaria y social del país y ha mantenido una línea de crecimiento constante. Pese a la crisis económica y financiera que aún a día de hoy seguimos sufriendo en nuestro país, las cifras de venta continúan aumentando y a nivel internacional no se ha dejado de desarrollar y crecer desde que nació en los años 50 con el fin de combatir la desigualdad, la pobreza y contribuir al desarrollo a través de prácticas comerciales justas.

Como datos destacables en la actualidad en España hay 78 tiendas y 163 puntos de venta especializados gestionados por las organizaciones de la Coordinadora Estatal de Comercio Justo. Además todos los productos están presentes en otros establecimientos minoristas, grandes superficies y cadenas de hostelería. Las ventas en 2015 ascendieron a 35 millones de euros, un 6% más que el año anterior. Y destacar que en las entidades del sector trabajan 150 personas y más de 2500 colaboran como voluntarias de las cuales el 80% son mujeres.


A día de hoy conforma una red consolidada en todo el mundo, con más de 2000 organizaciones productoras, 500 distribuidoras y 4000 tiendas especializadas además de entidades de certificación e instituciones internacionales reguladoras. Como es el caso de Fairtrade International que es la entidad certificadora de Comercio Justo con más implantación en todo el mundo.
Destacar además que el sector de la alimentación es el gran protagonista del Comercio Justo en España ya que representa el 93% de la facturación. Y por supuesto las redes y alianzas estratégicas que se establecen con otros movimientos e instituciones de todas las comunidades autónomas. 

De lo más destacable en mi opinión son los muchos impactos positivos en el medio ambiente, la organización política y en el propio entorno ya que desarrollan proyectos educativos y sociales. Y todos los ingresos benefician fundamentalmente a quienes trabajan en las organizaciones y sus familias ya que reciben un salario digno y estable.


Además el Comercio Justo trabaja de forma simultánea en tres ejes que impulsan el movimiento; comercialización, movilización social e incidencia. Con el objetivo de avanzar en la transformación social mediante el desarrollo de un modelo alternativo regido por criterios de justicia social, económica y ambiental. Mientras que el comercio internacional está dominado por el libre mercado que sitúa la competitividad y la obtención del máximo beneficio económico por encima de los derechos de las personas, de las condiciones laborales y de la preservación del medio ambiente por lo que se generan profundas desigualdades. El Comercio Justo surge al igual que otros movimientos sociales de la necesidad de buscar alternativas a este sistema económico y comercial que margina a gran parte de la población generando pobreza y aumento de las desigualdades.

Se define como parte de un movimiento internacional más amplio, el de la economía social y solidaria con el que se comparte la lucha por transformar el sistema económico y las injustas reglas comerciales ofreciendo una alternativa comercial, justa, viable y sostenible tanto social como ambiental.

Son esenciales las alianzas para una producción y un consumo sostenible, por lo que es un gran paso que el Ayuntamiento de Madrid se haya unido en la tan necesaria cooperación al desarrollo para promover el Comercio Justo. Además es muy importante un compromiso por parte de todos los ciudadanos, una alianza local y gestionar de forma responsable la cadena de valor. 
Y por supuesto son imprescindibles las administraciones públicas como agentes de cambio.                      

Son indispensables las actividades de promoción y sensibilización del Comercio Justo, que se sostienen principalmente por los ingresos obtenidos por las entidades a través de la comercialización de sus productos. Al igual que las actividades de sensibilización y lo que se denomina como educación para el desarrollo para incentivar el consumo responsable y reivindicar la explotación en el mercado de trabajo, los derechos humanos y laborales al mismo tiempo que la igualdad de género y la ética solidaria.

Incidir por tanto en la gran importancia de la concienciación de la población en torno al Comercio Justo, en el marco de una reflexión general sobre la economía, el comercio y el consumo responsable. Al mismo tiempo que investigar y generar conocimiento en torno al Comercio Justo para crear actitudes y hábitos que consigan cambiar las cosas. Y sin duda fomentar un consumo responsable para implicar a la ciudadanía en iniciativas de cambio social.

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El consumidor no es consciente del poder que tiene para cambiar el mundo

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domingo, 28 de febrero de 2016

El textil en lucha por sus derechos

¡BUENAS TARDES!

En el ocaso del frío e invernal febrero, aprovechemos este gélido domingo para disfrutar de esas pequeñas cosas que nos hacen la existencia más afable, como una llamada inesperada, una buena película, dedicarnos tiempo y sumergirnos en una profunda lectura. 

Y si, este es el plan que os propongo, una lectura interesante para reflexionar seriamente acerca de un tema del que no hay mucha visibilidad social y que debemos tener presente en nuestra mente.

Como habréis podido dilucidar por el titular vengo a hablaros sobre la industria textil, esta es una de las temáticas de las que en varias ocasiones he escrito, pero hoy quiero ahondar más en el tema y abordar una perspectiva nueva.

Quiero comenzar hablando del fenómeno del fast fashion, que en los últimos años ha aumentado desmesuradamente, para los que no lo sepáis, es un sistema empresarial muy agresivo que acelera el consumo y promueve una moda a bajo coste y de rápida tirada, podríamos denominarlo como "última moda de usar y tirar".

La globalización ha generado un peligroso proceso de consumismo masivo y muy agresivo con unas consecuencias nefastas para todos, medio ambiente, sociedad y sobre todo para las personas. El consumo de ropa rápida o lo que es lo mismo, el "fast fashion" ha provocado que se fabriquen prendas muy baratas, tanto a nivel de fabricación como de venta que se adaptan ferozmente a las últimas tendencias y que además es de poca durabilidad, por lo que hace que el consumo sea incontrolado y nada responsable. 

¿Somos víctimas de la moda?


Desde el año 2009 el gasto en ropa se ha incrementado un 21%, es una salvaje realidad, consumimos unos 35 kg de ropa al año, vienen a ser como unas setenta prendas nuevas por persona. Además de que salen colecciones nuevas cada quince días, lo que provoca una gran aceleración del sistema y convierte la moda en toda una experiencia, nuestros hábitos los está cambiando la sociedad e ir de tiendas se ha convertido en un cada vez más recurrido entretenimiento.

Compramos ropa por necesidad pero también por capricho o deseo con las que saciamos otras necesidades o incluso insatisfacciones personales, todo esto junto al gusto y el auge del consumo han provovado el ferviente crecimiento de la moda a bajo coste.

¿Quién, cómo y dónde se fabrica la ropa que nos venden?


La ropa que adquirimos viene en su mayoría de diversos países del Sudeste asiático, lugares como Rumania, Turquía, Marruecos, China, Bangladesh, Camboya, Sri Lanka, o Vietnam son fabricantes de prácticamente todo lo que nos ponemos, os invito a que miréis las etiquetas de vuestras prendas y descubráis cuál es la procedencia de las mismas. Puede parecernos relevante y más o menos significativo que el origen de nuestras prendas provenga de estos países.

Pero, ¿sabemos verdaderamente quién y en qué condiciones las fabrica?
Solo en países como Camboya existen más de 1000 fábricas textiles y el 80% de exportaciones del país es a través de la industria textil.

Lo dañino y peligroso de la situación son las tediosas dos caras de la moneda, el que produce y el que adquiere, dos realidades muy distintas y extremas, en las que unos producen hasta morir y otros consumen incontroladamente. Cada vez más colecciones y temporadas para sucumbir al poderoso poder de la moda, mientras en el otro lado, las condiciones de trabajo en esas industrias no son justas sino todo lo contrario, penosas e indignas.


¿Qué hemos hecho con la globalización?


Con un plazo corto de producción y un bajo precio de venta los beneficios que consiguen las gigantes marcas y grupos textiles son cifras con grandes beneficios, unos 20.000 millones facturan cada año, empresas tan conocidas como el grupo Inditex o H&M. Por tanto considero que debemos reflexionar acerca de todos estos datos y esta alarmante situación y por supuesto pensar antes de consumir.

Lo perjudicial de este sistema es la explotación masiva, el sufrimiento y la ausencia de los derechos humanos, lo perjudicados gravemente son todos estos países extranjeros, en su mayoría asiáticos en los que la mano de obra es muchísimo más barata.

¿Existen soluciones a esta creciente situación?


Claro que existen tanto soluciones como otras alternativas para afrontar la realidad social en la que estamos sumidos y que cada vez se torna más peligrosa y dañina. Todo depende de lo que queramos ver y qué queramos hacer para intentar mejorar y no contribuir al crecimiento sistemático de este fenómeno.

Para empezar el sistema de la industria textil debería controlar las producciones y que existiera un control en lo que se genera, además de no apoyar la deslocalización, de esta forma la industria cambiaría al menos paulatinamente. Por otra parte el proceso de fabricación y los materiales deben ser sostenibles, esto significa que además de que no dañen el medio ambiente y por ende ayuden a conservarlo y preservarlo, deben fomentar tanto los derechos laborales como humanos y que por supuesto no contradigan los derechos que promueve ni la Organización Internacional del Trabajo (OIT) ni la Organización Mundial de la Salud (OMS). 

Además los gobiernos y partidos políticos deberían promover políticas de desarrollo e igualdad al mismo tiempo que equilibrar la balanza de poder y fomentar políticas para crear, sostener y ayudar al crecimiento de nuestro país.

Es fundamental diferenciar entre el valor y el precio de las cosas, ser conscientes de que la responsabilidad es compartida y que detrás de la ropa que llevamos hay personas tal y como nosotros. Debemos apostar y fomentar el consumo responsable y el comercio justo para conseguir construir un mundo más justo e igualitario para todos y no olvidemos que está en nuestra mano conseguirlo.

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domingo, 8 de noviembre de 2015

El peligro del consumismo masivo

BUENOS DÍAS!!
 
Ya disfrutando de un noviembre muy dulce al menos en cuanto a temperaturas se refiere, os traigo un interesante artículo para que disfrutéis aún más este precioso domingo.
 

Esta semana me propongo tratar un tema que ya he abordado en el Blog en alguna ocasión pero hoy tenía que analizar debido al gran aluvión de informaciones y de diversas opiniones que ha suscitado la apertura de una gran tienda en el centro de la capital.

 
Como ya todos sabréis, el mes pasado abrió sus puertas en plena Gran Vía madrileña, una tienda low cost enteramente conocida por todos, amada por unos y duramente criticada por otros.
Su apertura concentró a cientos de personas durante todo el día en que tuvo lugar la inauguración y los consecutivos días posteriores, incluso aún a día de hoy se siguen formando aglomeraciones en la entrada y a ciertas horas punta hay que hacer cola o esperar tu turno hasta poder acceder al imperio de la moda barata. Supongo que habréis caído en la cuenta de que os hablo de la apertura de Primark en pleno centro de Madrid, una tienda de más de 12.000 metros cuadrados y cuya grandiosidad hace que sea la segunda tienda más grande de Europa. Vamos que más que una tienda, para que nos entendamos, viene a ser un centro comercial de un mismo comercio en el que podemos encontrar prácticamente de todo.
 
Pero bueno hasta aquí es más o menos todo normal, lo irracional llega cuando las personas se tiran esperando horas para poder acceder a la tienda, incluso con lluvia y frío, da igual, nada impide a los cientos de personas congregados en los alrededores de la Gran Vía su ferviente propósito de conocer y comprar sin control chorradas varias a precios irrisorios.
 

El tedioso consumismo hace que las personas pierdan la razón, nubla la voluntad, empuja a los individuos y los persuade de falsas necesidades

 
Mi asombro se multiplicó cuando todas las personas que entraban sentían unas ganas locas de consumir, da igual lo que fuera, el caso es gastar y entrar en la vorágine del consumismo masivo, llenaban sin sentido sus macro cestas e incluso cestas con ruedas -como si fueran supermercados, la viva imagen del puro consumismo-, que te daban amablemente azafatas situadas estratégicamente en la entrada. Desde luego un comportamiento autómata y obsesivo, que me aterrorizó de inmediato. El templo del consumismo abre sus fauces y cientos de personas caen en sus garras, pensando que han comprado la mayor ganga de su vida y llenando y satisfaciendo sus vidas de innecesario materialismo.
 
Lo peor de todo es que no nos damos cuenta dónde o con qué materiales se han fabricado los productos que estamos adquiriendo, probablemente cientos de mujeres y niños estén trabajando sin cesar en Bangladesh en unas circunstancias que dudo mucho que sean óptimas y con unas condiciones laborales que rozaran la explotación, el abuso y desde luego poco tendrán que ver con el comercio justo y los derechos humanos.
 


El templo del consumismo abre sus fauces y cientos de personas caen en sus garras

 
Aunque sinceramente no hace falta que nos vayamos tan lejos y pensemos en el origen de los productos que vende esta empresa, de las condiciones de las personas que los fabrican, materiales, procesos de fabricación, costes... ya que muchos lo tacharan de demagogia o incluso dirán que son hechos que se escapan a nuestro alcance.
Pero de verdad, paremonos a pensar en algo que me llama soberanamente la atención y me enloquece, como vamos a ser consumidores criticos y vamos a reflexionar respecto el punto anteriormente mencionado si somos tan estúpidos que hacemos lo que sea por conseguir una camiseta a 3 €, pero no nos importa el rumbo o dirección que tome nuestro país.
 
No salimos a protestar ante la falta de empleo, la precariedad laboral, la incompetencia educativa, la privatización de la sanidad, la terrible corrupción, el abuso de poder, los despidos improcedentes, el empobrecimiento de nuestro país, la pobreza infantil, la crisis en la que seguimos sumidos, pero esperamos horas si hace falta por comprar un puñado de mierdas a "buen precio".
 
¿Nos importa más malgastar nuestro dinero en tonterias que manifestarnos para defender nuestros derechos?
 

Esta cuestión puede ser una de las muchas que nos podemos hacer y plantearnos, como los individuos a veces podemos carecer tanto de esa racionalidad que nos caracteriza y dejarnos arrastrar por cosas sin sentido y no preocuparnos de lo que verdaderamente debemos y nos ataña a nuestra calidad de vida, pareciera que hemos perdido el juicio. No somos conscientes de que lo que quieren es anularnos la libertad de pensamiento potenciando una adicción consumista sin sentido.
 
Solo espero que nos demos cuenta de lo que supone la locura del consumismo masivo sin sentido, el comprar sin necesidad, el acumular y saciar nuestra insatisfacción adquiriendo productos no hace nada bueno. Entramos en un cículo vicioso, dominado por una sociedad de masas que nos dicta las directrices de qué, cómo y dónde comprar, apartándonos de lo importante y en muchas ocasiones cayendo en serias adicciones.
 
Por favor desarrollemos nuestra capacidad crítica y sepamos que comprar, seamos consumidores responsables y críticos. Y luchemos e invirtamos nuestro valioso tiempo en lo que verdadermente importa. La próxima vez que pasemos a una tienda de este estilo a comprar mierdas, si me permitís la expresión, pensemos detenidamente si queremos gastar nuestro tiempo y dinero en eso y de esa forma.
 
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