domingo, 31 de enero de 2016

Lo esencial es invisible a los ojos

¡BUENAS TARDES!

 
En el ocaso del primer mes del año y con unas temperaturas muy agradables, os animo a pasar un rato agradable sumergidos en la lectura.
 
La semana pasada espero que me echaráis de menos, pero ya sabéis que las obligaciones mandan, no obstante esta próxima semana para perdonar la ausencia y a modo de recompensa os traeré dos post, uno a mitad de semana muy especial, no digo más.
 
Y hoy, que es lo que nos ataña os traigo una reseña de un libro, que me encantaría saber que vosotros también lo habéis leído al menos una vez, porque es de esas lecturas, que debería ser casi obligada y creedme cuando os digo que es un pequeño tesoro. Yo personalmente, lo he releído ya en varias ocasiones y aprovechando que uno de los propósitos del presente año, es leerme un libro cada mes, pues aquí os traigo una pequeña crítica del primero que me leído y que he disfrutado tanto como aquella primera vez que lo abrí, hace ya más de una década...

 

El libro elegido es "El Principito", una fascinante historia cargada de enseñanzas y moralejas, del autor Antoine de Saint-Exupéry, que cuenta con muchísimos amantes de esta pequeña joyita que lleva cautivando durante décadas a lectores de todo el mundo.

 
Es una historia emotiva y cautivadora, profunda y conmovedora, pero al mismo tiempo de fácil comprensión y de enseñanza realmente valiosa. Me fascina que sea un libro tan entrañable que pueda leer todo el mundo, indicado para todas las edades y personas, es inolvidable y no deja indiferente a nadie. Por cada capítulo el autor, deja enumerables lecciones de vida aplicables a todo los ámbitos y muy últiles tanto para las relaciones humanas como para la inteligencia emocional personal. Habla de la filosofía de la vida, de hechos corrientes y situaciones cotidianas que nos hacen identificarnos con el personaje y entender lo qué dice y hace.
 
En poco más de un centenar de páginas revela grandes verdades de la exitencia y el sentido de la vida y de los sentimientos. Para ello utiliza uno de los simbolismos a los que más recurre la literatura y estos son los viajes, es muy interesante cómo desde el primer momento centra y contextualiza el relato con un viaje, los que viajan buscan, anhelan o desean encontrar algo, es al fin y al cabo una experiencia que nos hace crecer y madurar interiormente, ampliamos horizontes y crecen nuestras miras, es algo realmente positivo. Que el protagonista del libro viaje no es ni mucho menos casualidad sino que constituye uno de los puntos más relevantes del relato.
 

Conmueve por su evidencia y emotividad

 
Los capítulos aunque siguen una cronología, podrían leerse perfectamente de manera aislada, sin impedir su comprensión y perder el hilo de la lectura, tienden a semejarse a las fabulas, en las que al final hay una moraleja, por tanto el libro está repleto de enseñanzas.
 
El Principito ha robado el corazón a miles de personas, pequeños y mayores, nos lleva por un mundo fascinante de aventuras, tiene una cierta semejanza con clásicos infantiles como "Alicia en el País de las Maravillas" o "Peter Pan", la inocencia y verdad de la infancia hecha personaje.
 

Su enseñanza tiene una realidad aplastante

 
Quizás pensáis que exagero pero personalmente considero que El Principito es una de las grandes obras literarias de los últimos tiempos, lo he releído en varias ocasiones y siempre adquiero nuevos conocimientos y enseñanzas. Está lleno de belleza y sabiduría, os lo recomiendo encarecidamente, que lo leáis, lo disfrutéis, reflexionéis con cada uno de los capítulos, os perdáis en cada planeta y viajéis lejos con él, pero os animo sobre todo a qué lo recomendéis porque es así como la lectura se engrandece y se hace rica.

Disfrutar mucho y ser muy FELICES =)

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                       Las cicatrices de nuestro cuerpo y alma narran la historia de nuestra vida
 
 

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domingo, 17 de enero de 2016

Anestesiados por el consumo y la tecnología

¡BUENAS TARDES!
Ya entrados en el ecuador del primer mes del año, hay que aprovechar el momento al máximo y disfrutar plenamente de todos los momentos que vivimos para así ir escribiendo nuestras 365 páginas de nuestro preciado libro.

Esta semana me gustaría hablar de arte y de un artista que he conocido hace poco y me ha suscitado mucha curiosidad, os hablo de Alex Gross.

Es considerado como uno de los pintores figurativos más interesantes del panorama estadounidense actual, Alex Gross, es un autor que se ha convertido en un peculiar y gran cronista de nuestro tiempo. Sus obras muestran en un relato crítico y al mismo tiempo humorístico y de sátira, la globalización de la cultura, en especial de lo que se denomina, cultura del consumo.

Somos esclavos de las marcas y éstas nos configuran para ver el mundo de una determinada forma

Dicha cultura de masas, en las que el consumo se ha convertido en el hilo conductor de la misma, se ha estandarizado como consecuencia de la globalización en la que estamos sumidos, más alla de fronteras y particularidades.

En sus cuadros podemos observar como las personas se han convertido en ciudadanos de las corporaciones, más identificados con empresas, marcas y logotipos que con valores y principios, una avalancha de símbolos y objetos que reinan las sociedades. Gracias a esto consigue atraer a los espectadores, pero no solo llama la atención su técnica, sino el interesante y crítico discurso que articula. Sus cuadros tienen elementos surrealistas pero pese a lo que parecen son muy realistas, ya que absolutamente todo lo que se ocurre en el mundo en el que vivimos.

"Es mucho más ficticio un paísaje ideal e inmaculado, que sus oníricas composiciones", afirma el artista.

Desde el primer momento que descubrí las obras de este artista me llamó sumamente la atención, me gustó cómo denuncia la omnipresencia de las marcas en nuestra sociedad, lo que profesionalmente se denomina como Branding en los ámbitos de Publicidad y Marketing.
En su discurso predominan mucho los elementos culturales que hacen referencia a la cultura japonesa, aunque podemos ver muchos diversos elementos occidentales que sirven a la perfección para argumentar su discurso de denuncia y crítica, que refuerzan la idea de globalización.

 La noción de una sociedad accesible desde el universo occidental

Pero desde luego lo que hace real, poderoso e impactante la obra de Gross, es la normalidad o cotidianeidad de sus obras, es decir cómo nos podemos sentir identificados, ya que los personajes de sus pinturas pueden ser cualquier persona del mundo, incluso nosotros mismos. Rostros inexpresivos y vacíos, paísajes y personas cada vez más homogeneizados y convertidos en víctimas del capitalismo, el consumismo y la globalización, arrastrados por una cultura de masas que nos convierte en copias y clones, nos individualiza aún más dentro de una sociedad arrastrada por la masa en la que todos somos un rebaño.
Disfrutar mucho y ser muy FELICES =)

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Los hombres se encierran en los ra´pidos pero no saben lo que buscan
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